Varios miembros del Gobierno atacan al expresidente con dureza, incluso con insinuaciones de que deje el partido

No era la primera vez que Felipe González deslizaba que si Pedro Sánchez es el candidato, no votará al PSOE y escogerá una papeleta en blanco. Pero la repercusión de sus palabras del pasado martes en el Ateneo de Madrid y la reiteración de sus amargas amonestaciones a la actual línea política, en un momento en que los socialistas aparecen especialmente debilitados, ha hecho perder la paciencia a quienes llevan las riendas de la organización. Hasta ahora, los partidarios de Sánchez y los miembros del Gobierno modulaban la réplica a quien podría considerarse su moderno padre fundador, el artífice del PSOE contemporáneo y de su renacimiento tras la dictadura. Los antiguos remilgos con el expresidente se han esfumado y varias voces del Gobierno se han lanzado en tromba contra él. El miedo a matar al padre parece haber desaparecido en la cúpula socialista.

De la media docena de ministros que este viernes replicaron al expresidente, hubo uno que incluso le sugirió que abandone el partido. Ángel Víctor Torres, titular de Política Territorial y Memoria Democrática, apeló como argumento de autoridad a otro exlíder del PSOE, el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba. Preguntado en una entrevista en Canarias Radio por los últimos reproches de González, el ministro no se reprimió: “Me viene a la mente una frase de Rubalcaba, que dijo: ‘Cuando tú ves a tu líder, a tu partido, fajándose con un rival y quieres que pierda, piensa que haces tú en ese partido”. Torres reconoció el derecho del expresidente “a opinar lo que quiera”, pero le recordó que “él no es un cualquiera”. “Cuando yo veo a un compañero que es llamado por partidos y por medios que atacan históricamente a mi organización política, digo que cómo se puede prestar. Yo jamás lo haría”, abundó el también líder de los socialistas canarios.