El Govern cerrará nuevas refinanciaciones y un préstamo a la espera de que el Congreso apruebe la quita de la deuda
Durante casi tres lustros, el Estado ha sido prácticamente el único banco al que ha podido acudir la Generalitat. Cuando Andreu Mas-Colell, Oriol Junqueras, Pere Aragonès, Natàlia Mas o Alícia Romero han tenido que pedir un préstamo se han encontrado a Cristóbal Montoro o María Jesús Montero al otro lado de la ventanilla. No había otra opción: los mercados financieros se habían cerrado a cal y canto durante la crisis del euro para Cataluña y otras comunidades.
El Govern busca ahora romper el corsé de los mecanismos desplegados por el Estado, en especial el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y regresar a la financiación bancaria en búsqueda de unas mejores condiciones a pesar de las limitaciones que imponen su deterioro financiero, según explican fuentes del Ejecutivo catalán. El Gobierno de Salvador Illa espera reducir el peso de esos instrumentos, de casi el 85%, con la quita de la deuda que Montero aún espera que el Congreso apruebe con ella como ministra, una parte de las refinanciaciones de la deuda del FLA y ahora un préstamo para cubrir deuda nueva.
En los próximos días, el Govern cerrará la firma de ese crédito, de 292,75 millones de euros para financiarse. Es la primera vez que lo hace desde hace 14 años, cuando un lacónico Andreu Mas-Colell, entonces responsable de la Hacienda catalana, anunciaba en la BBC que iba a precisar de la asistencia financiera del Estado después de buscar recursos mediante varias emisiones de bonos patrióticos que compraban ciudadanos particulares con rentabilidades que superaban el 5%.






