Esta ciudad en la región de Yunnan sorprende por su recinto amurallado, las modernas Tres Pagodas o el llamado “Muelle del dragón” en el lago Erhai. Además, quedan cerca otros atractivos de la China profunda, como Lijiang y el Valle de la Luna Azul
Cuando el avión inicia la maniobra de aproximación, y va perdiendo altura, uno se pregunta dónde diablos va a poder aterrizar. Lo que abajo se ve es una selva de picachos; blancos en invierno, verdes el resto del año. Son los montes Cangshan, alguna de cuyas cimas sobrepasa los 4.000 metros. Pero sí, el avión encuentra finalmente una planicie entre las montañas y el lago Erhai, “jade puro entre montañas”. El aeropuerto está a unos 30 kilómetros de Dali, la ciudad secreta (o casi) de
ajero/viajes-paco-nadal/2025-08-07/viaje-a-yunnan-la-china-de-terrazas-de-arroz-templos-y-casas-de-tejado-curvo.html" data-link-track-dtm=""> la región de Yunnan, en la China más profunda. También llega a Dali el tren de alta velocidad. Y es que esta ciudad pequeña (700.000 habitantes, una minucia para este país), colgada a 2.000 metros sobre el nivel del mar, es un destino estrella para los turistas chinos.
Eso, al menos, es lo que indica una gran placa de mármol incrustada en la muralla (por cierto, Dali significa, precisamente, “mármol”, siendo tan apreciado el de la zona que se usó incluso en las obras de la Ciudad Prohibida de Pekín). La ciudad vieja de Dali es un recinto amurallado, de casi seis kilómetros de contorno, con cuatro puertas monumentales abiertas a los cuatro puntos cardinales. Y calles empedradas, ordenadas en cuadrícula.






