La familia de José María Pérez Álvarez, autor de ‘Nembrot’ o ‘La soledad de las vocales’, halla en sus archivos narrativa inédita, poesía y cartas a los pocos días de fallecer en Nochebuena
“¿No tendrás, por casualidad, algo en un cajón sin publicar?“, vino a preguntarle en otoño de 2000 el catalán Sergio Gaspar, alma del ya desaparecido sello DVD Ediciones, al escritor José María Pérez Álvarez, Chesi (O Barco de Valdeorras, 1952-Ourense, 2025). Él, sin dudarlo, le contestó que no, pero ante la insistencia acabó reconociendo que guardaba una novela “impublicable”. “Ese adjetivo me sonó a música celestial”, escribía Gaspar en 2017 en El Cuaderno. Porque su entrenado olfato de editor y escritor le avisaba de que “un autor con un microcosmos tan singular y una prosa de tanta riqueza literaria” ofrecería, “más pronto que tarde, alguna de las mejores novelas de la democracia española”. En cuanto recibió el texto, que leyó de viaje en tren, en unas 14 horas, supo que no se había “equivocado”. Aquella novela se titulaba Nembrot, como el poderoso cazador (también Nimrod o Nemrod), bisnieto de Noé, que un día decidió desafiar a Dios construyendo la Torre de Babel.
“A veces mis novelas surgen de una idea, una imagen, una sola frase, que me invade de repente hasta convertirse en una obsesión”.







