El paleoantropólogo francés publica en España ‘El último neandertal’, una exploración heterodoxa de por qué somos la única especie humana del planeta
En su último libro, el paleoantropólogo Ludovic Slimak cuenta que de joven se dedicaba a observar a la gente mientras tocaba la gaita ataviado con un kilt en las sucias calles de Marsella. Por un impulso inconsciente había decidido dominar ese instrumento, y lo consiguió, hasta el punto de tener una banda famosa en Francia. Luego nació su primer hijo, se vio a sí mismo viajando de bolo en bolo y, al final, lo dejó. Pero se pudo sacar el doctorado con el dinero que sacó tocando.
Gracias a eso, Slimak ha podido pasar los últimos 30 años observando y estudiando uno de los momentos más decisivos de la historia de la evolución: el encuentro de nuestra especie con los neandertales, los humanos más cercanos a nosotros. Uno de sus últimos descubrimientos es Thorin, un neandertal que vivió hace unos 42.000 años, muy cerca ya del momento de la extinción. A partir de entonces, los Homo sapiens nos convertimos en la única especie humana del planeta.
En su nuevo libro, El último neandertal (Debate), Slimak, nacido en Vercors, Francia, hace 52 años, reflexiona sobre las razones de la desaparición de aquellos hermanos humanos, y lo que esta dice de nosotros mismos. “Es un libro triste”, resalta, porque a pesar de las últimas evidencias de que los neandertales controlaban el fuego, hacían arte rupestre y tuvieron sexo e hijos con nuestra propia especie —lo que ha dejado una pizca de su ADN en nuestro genoma— el científico del Centro Nacional de Investigación de Francia cree que desaparecieron solos y acabados. Slimak responde las preguntas de EL PAÍS por videoconferencia desde su hermosa casa, donde vive con su mujer y sus dos hijos, a medio camino entre Toulouse y los Pirineos.






