La venezolana reaparece después del Mundial de Tokio y logra en Valencia la mejor marca del año en triple salto (14,95m)

Yulimar Rojas, la plusmarquista mundial de triple salto, la venezolana alegre y sonriente que se entrena, entre baile y baile, mientras canta vallenatos, en Guadalajara, en la pista de la Fuente de la Niña, llega a Valencia después de un invierno espantoso en el que no ha parado de maldecir la lluvia y el frío que no le han dado un respiro. Pero la saltadora, que no competía desde el 27 de septiembre, hace 140 días, ve la arena del foso y se siente florecer. Su primer salto ya fue es explosión: 14,95 metros. La mejor marca del mundo, 20 centímetros mejor que la siguiente saltadora, la cubana Leyanis Pérez. A un mundo de la segunda (la subcampeona del mundo Liadagmis Povea saltó 13,96m) en este concurso de la Copa Iberdrola, en el Palau Luis Puig.

Iván Pedroso, más serio, no tan expresivo, también sonríe al ver que la atleta regresa poco a poco a su sitio. Rojas se rompió el tendón de Aquiles en 2024. Una lesión particularmente terrible para una saltadora que rebota tres veces contra el suelo. El dolor por perderse los Juegos de París y el miedo por un futuro incierto. La caribeña, de 30 años, se rehizo y alcanzó el Mundial de Tokio, a mediados de septiembre. Entonces su estado de forma solo le dio para colgarse una medalla de bronce. Una presa menor para alguien de su talento, de su historial, para la persona que un día se pensó que sería capaz de traspasar una barrera imposible: los 16 metros.