El XV del Cardo pasa del fiasco en Roma a una actuación portentosa y se reengancha a un torneo en el que pierde opciones su eterno rival, que ve interrumpida su racha de 12 victorias

Escocia, un rugby que vive en una delgada frontera entre la decepción crónica y la gloria efímera, ha pasado en siete días del sótano, caer en Roma en su estreno del Seis Naciones, a la cima, una victoria poderosa ante su archienemigo inglés (31-20) en la Copa Calcuta, el torneo fundacional que ambos discuten desde 1871. Quizás su líder, Finn Russell, acabe retirándose sin el trofeo, esquivo a su selección desde 1999, pero este sábado firmó una actuación que justifica una carrera, convirtiendo la anarquía en sistema y haciendo diana en cada patada. La reconstrucción en potencia de Inglaterra, que corta una racha de 12 victorias consecutivas, vuelve a encallar ante su vecino, al que ha ganado dos de sus últimos nueve duelos. La derrota de Edimburgo merma sus opciones de discutir el torneo a Francia, que cierra el domingo en Gales la segunda jornada. Antes, Irlanda ganó con sufrimiento a Italia en Dublín (20-13).

Russell calentó su clase magistral inaugurando el marcador con una patada centrada entre palos. La primera carga de sus gacelas desembocó en una amarilla a Arundell por ensuciar la liberación y romper una secuencia prometedora. No tardó Escocia en aprovechar su superioridad numérica con una asistencia que marcará la carrera de un apertura con no pocas genialidades: palmeó el balón con una mano sin mirar, como el que aparta una mosca, para que Jones aprovechara el espacio junto a la banda para colarse en la zona de marca. Por el mismo flanco llegaría el siguiente ensayo, esta vez firmado por Ritchie, el gigantón que recogió como si fuera una isla en un océano el pase a la mano de casi 30 metros de Tuipulotu para castigar a una defensa descosida por el otro costado para tapar otra embestida local a tumba abierta. Un prodigio de continuidad y precisión para un cuarto de hora inicial histórico: 17-0.