El presidente cada vez se distancia más de la ola armamentista europea y busca liderar una alternativa al mundo de Trump
En la tribuna del foro de seguridad de Múnich, Pedro Sánchez parecía una rara avis. En medio de discursos cada vez más claros hacia una carrera armamentista, el presidente español clamó contra el “rearme nuclear” y dijo que lo que realmente hace falta es un “rearme moral” para frenar esta loca competición militar. Citó incluso a Ronald Reagan y Robert Kennedy para demostrar que hace ya muchos años que se entendió dónde lleva esa deriva: al fin de la humanidad. Sánchez lo dijo además en Múnich, el epicentro de esa carrera armamentística, donde se reúne toda la inteligencia y la industria militar europea.
Escuchando a otros líderes, que en su mayoría defendían un rearme aún mayor y una cobertura con armas nucleares de toda Europa, podría parecer que Sánchez va en dirección contraria. Pero él y su Gobierno creen que es al revés: sostienen que van por delante, como pasó con el reconocimiento de Palestina, para avisar de que por este camino el mundo se estrella. Y confían en que las cosas poco a poco vayan girando hacia su posición.
En cualquier caso, vaya o no en contra de la corriente principal en Europa y en el mundo, Sánchez está convencido de que está logrando representar mucho mejor que otros líderes un mundo alternativo al de Donald Trump, y con ello cree que se pone detrás a millones de personas en todo el mundo, no solo progresistas, que defienden otra forma de resolver los problemas.






