Fue la primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, ha fallecido este viernes a los 73 años de edad, han confirmado a EFE fuentes de ese tribunal.

Ángela Murillo, jubilada desde septiembre de 2024, dedicó 31 años a la Audiencia y más de 40 a la judicatura, durante los que colaboró intensamente en la lucha contra ETA y protagonizó algunos de los juicios más mediáticos de la historia de España. Desde el caso Nécora contra el narcotráfico, al poco de llegar a la Audiencia, a los de las tarjetas black o la salida a bolsa de Bankia (antes Caja Madrid), pasando por los celebrados contra la célula de Al Qaeda en España, el líder de EH-Bildu Arnaldo Otegi o el excomisario José Villarejo.

Juicios que le dieron gran visibilidad a su trabajo, pero también muchos quebraderos de cabeza, en algunas ocasiones fruto de su espontaneidad. Un rasgo de su personalidad que la propia Murillo, nacida en Almendralejo (Badajoz) el 13 de septiembre de 1952, reconocía, y al que achacó, en una charla de despedida con periodistas habituales de la Audiencia Nacional, su célebre frase: “A mí como si bebe vino”. Un displicente comentario con el que respondió a la abogada de Otegi, Ione Goirizelaia, cuando le preguntó si su cliente podía beber agua durante el juicio del caso Bateragune, por el intento de reconstruir la ilegalizada Batasuna. Esa respuesta le costó a España una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por no haberle garantizado un juicio imparcial.