La respuesta al asesinato del jurista, expresidente del Tribunal Constitucional, fijó la pauta movilizadora frente al terrorismo en toda España

El 14 de febrero de 1996, hoy hace 30 años, el expresidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, de 63 años, fue asesinado en su despacho en la Universidad Autónoma de Madrid por el etarra Jon Bienzobas, alias Karaka. Su asesinato, en plena ofensiva etarra de “socialización del sufrimiento”, provocó un levantamiento de la Universidad madrileña contra ETA que se extendió como mancha de aceite a todo el estudiantado español. Impulsó la mayor manifestación ciudadana en Madrid tras la posterior al 23-F de 1981, y se adelantó y marcó la pauta de la gran movilización ciudadana contra ETA, un año después, por el asesinato del concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco, según coinciden historiadores y expertos.

A las 10.48 del 14 de febrero de 1996, el etarra Bienzobas, confundido como estudiante, penetró en el despacho universitario de Tomás y Valiente cuando este hablaba por teléfono con su amigo el catedrático Elías Díaz. Le disparó tres tiros. La llamada no se cortó y Díaz pudo escucharlos porque su despacho estaba muy cerca. Un profesor empezó a gritar: “¡Han matado a Tomás!”. Cuatro compañeros lo trasladaron de la cuarta planta al garaje. Allí comprobaron su fallecimiento, según testimonio del catedrático Carlos Suárez. El asesino huyó por un ascensor tras encañonar a profesores y alumnos con los que se cruzó por el pasillo. Numerosos testigos vieron su rostro, lo que luego facilitó a la Policía su reconocimiento.