El director del Centro Dramático Nacional estrena una obra sobre la fraternidad en tiempos de odio
El paseo surrealista y emocionante que una mujer hizo con su hermano, la noche antes de morir, en una silla de ruedas por los pasillos de un hospital para buscar el aire en la calle, donde no paraba de llover, para fumarse ese último cigarro tan delirante. O la maquinita de quitar las bolas de los jerséis de lana que un hombre, poco antes de morir, le recomendó a su hermana que comprara y que ella todavía conserva. También aquellos dos familiares que se presentaron vestidos de negro total, como de luto, para acompañar a su hermana en la primera sesión de quimioterapia. Son situaciones reales que
zas-para-que-no-se-rieran-de-nosotros.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2021-11-03/alfredo-sanzol-mi-padre-fue-cura-no-lo-contaba-quizas-para-que-no-se-rieran-de-nosotros.html" data-link-track-dtm="">Alfredo Sanzol (Pamplona, 53 años), director del Centro Dramático Nacional, ha plasmado en su nueva obra, La última noche con mi hermano, en la que abraza sobre el escenario el duelo por la muerte de los hermanos y el sentimiento de hermandad y fraternidad, en momentos de odio y crispación como el que, asegura, estamos viviendo.






