Total y BP ya han reducido sus programas de recompra de acciones, a la espera de que Repsol dé a conocer sus resultados

La caída del precio del petróleo está presionando las cuentas de resultados de las petroleras europeas y dando la puntilla a la jugosa retribución al accionista que ofrecían años atrás. Con el Brent dejándose cerca del 10% en un año y situándose alrededor de los 67,5 dólares por barril, lejos de los 120 dólares que llegó a superar en 2022, las energéticas empiezan a reajustar sus balances, lo que incluye la puesta en revisión de algunos planes de recompra de acciones. El sector, que hace cuatro años llegó a liderar junto a los bancos la retribución al accionista en Europa tras el fuerte repunte de la inflación en la zona euro, ha optado por ponerse en revisión preventiva ante el impacto de futuras turbulencias geopolíticas.

Biraj Borkhataria, jefe de análisis sobre transición energética global en RBC Capital Markets, apunta que la publicación de los resultados anuales de las grandes petroleras cotizadas —ExxonMobil, Chevron, Shell, BP, TotalEnergies— deja claro que mientras que algunas han optado por mantener sus actuales niveles de retribución al accionista, otras han preferido ponerlos en pausa y proteger sus balances. “Creemos que, de ahora en adelante, los inversores probablemente se centrarán más en el crecimiento que en la retribución al accionista”, comenta.