El odio ya no se puede combatir con argumentos y a veces contra la estupidez solo se puede luchar con una estupidez mayor
“Nos equivocamos” es una frase que se escucha poco en televisión; la pronunciaron el martes en La revuelta para disculpar que durante su conexión desde Kabul con el cirujano González Rivas no se mencionase la situación de las mujeres afganas. La acompañaron, además, con la presencia de una especialista en el tema que explicó la condena que sufren esas esclavas del burka de tela y el de piedra, las casas de las que apenas salen si no es acompañadas por un hombre. Un horror que parece que a nadie le importa ya demasiado, pero, sorpréndanse, ¿saben a quiénes sí les preocupan muchísimo las mujeres con burka? Al partido de la España que madruga, como les gusta denominarse —aunque yo personalmente preferiría al partido de la España que siempre quiere dormir cinco minutitos más—.
Puntualización sobre la situación en Afganistán
"Es una sociedad en la que los hombres quieren que la mujer solo esté en casa cocinando y procreando"
"Ha ido a peor tras la llegada de los talibanes. Para ellos, el mejor burka es que se queden en casa"






