La reducción de la pobreza de los hogares se explica mayoritariamente por la mejora en los salarios

No cabe duda de que en los últimos años la desigualdad ha debido estar en el centro de cualquier análisis sobre la prosperidad y el bienestar de las familias españolas. La crisis de 2008 tuvo un impacto difícil de despreciar, ya que dejó un mercado laboral fracturado, con tasas de precariedad récord y salarios estancados para las rentas más bajas. Los datos de las diversas encuestas que medían los principales parámetros, como los salarios o dicha precariedad, dibujaban una primera parte de la década pasada en colores muy oscuros, muy pesimistas dado el fuerte aumento del desempleo y la escasa evolución de los salarios nominales que se tradujeron en caídas generalizadas de los reales, en buena parte entre los trabajadores que menos ganaban.

Sin embargo, los datos más recientes de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE revelan cambios en estas mediciones que parecen consolidarse a pesar del impacto creado a inicios de esta década por el covid. Así, con los datos recientes de la ECV, y comparando los años 2018 y 2024 (años correspondientes para las rentas en las ECVs de 2019 y 2025), la desigualdad en las rentas percibidas por los hogares ha caído de forma significativa.