La también autora publica ‘Educar en verde’, un libro que fomenta el contacto con lo vivo y cómo esta relación ayuda a los menores a crecer más sanos y comprometidos con la Tierra
Cuando los seres humanos nacen, todos lo hacen como seres naturales, esenciales y espontáneos. “Pero la educación que reciben, generalmente, les hace alejarse de todas esas cualidades, llevándoles con celeridad a la adultez. Y luego muchos se pasan toda la vida buscando quiénes son. Cuando en realidad todo ya estaba ahí, en lo que les gustaba hacer cuando eran niños curiosos a los que les gustaba escuchar conversaciones y preguntar”, sostiene la filósofa Heike Freire (Asturias, 56 años), también psicóloga, pedagoga, activista española por los derechos de la infancia y fundadora de diversos colectivos que reivindican su derecho al aire libre. Freire acaba de publicar Educar en verde: Cómo superar el déficit de naturaleza y cultivar el amor a la Tierra (Paidós-Planeta, 2026), un libro que fomenta el contacto con lo vivo y cómo esta relación ayuda a los menores a crecer más sanos y comprometidos con la Tierra.
“En la infancia está nuestro ser esencial, lo que de verdad somos, nuestra naturaleza, y lo que hace que cada persona sea completamente diferente a otra, pero las educaciones regladas intentan que crezcas muy rápido y te conviertas en una persona más uniforme, más homogénea: en un adulto. Y como adultos, todos somos iguales; todos estamos cortados por el mismo patrón”, reitera durante la entrevista la autora de más de una decena de libros y también docente y creadora del título de posgrado Experto Universitario en Pedagogía Verde, en colaboración con Florida Universitària de Valencia.






