El responsable de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos critica que más de 550 palestinos han muerto desde octubre, cuando se pactó el alto el fuego
Mientras el invierno continúa azotando a una población gazatí cada vez más exhausta, la ayuda de las organizaciones humanitarias no cesa. La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés) tiene desplegados en la franja de Gaza más de 11.500 trabajadores que ayudan a los palestinos prestando atención médica básica, educación y cobijo. Todo ello mientras el Gobierno de Israel les acusa de colaborar con Hamás y les ha prohibido introducir ayuda humanitaria. “No nos dejan meter ni comida en la Franja, aunque tenemos miles de camiones cargados esperando en la frontera y la gente se muere de hambre”, señala Sam Rose, director de la UNRWA en Gaza.
Desde un despacho de la sede de la agencia en Madrid, Rose atendió el pasado jueves a EL PAÍS e hizo un balance de la situación que se vive en Palestina tras el acuerdo de alto el fuego firmado el pasado octubre. Desde entonces, más de 550 gazatíes han muerto en ataques de Israel. “En ningún otro lugar del mundo se seguiría llamando tregua a un periodo en el que han muerto tantas personas”, sentencia.






