Val Venosta lleva más de 30 años en su propósito de cosechar una manzana de alta calidad durante todo el año. Los agricultores protegen la biodiversidad y los recursos naturales: cuentan con un sistema de riego responsable y usan mariquitas para combatir las plagas de manera natural
Para llegar a una buena manzana Golden, que sea ligeramente ácida, dorada y crujiente, es fundamental cultivarla en un entorno idóneo. El Valle Venosta, en el Tirol del Sur (Italia), es uno de esos paraísos donde esta variedad de fruta encuentra todo lo que necesita. Las condiciones son óptimas: una altura entre 500 y 1.100 metros, aire puro, un clima alpino-mediterráneo, un ambiente seco y no demasiado cálido, y sol en abundancia.
En ese paraje surgió hace más de 30 años la asociación de productores de frutas y verduras que más tarde se consolidaría como la cooperativa VIP, responsible de la marca Val Venosta. Los agricultores pusieron el acento en su origen alpino y su calidad natural, y hoy son más de 1.500 familias las que se dedican a esta labor. En 2019 cada trabajador cosechó en promedio más de un millón de manzanas a mano. Con su labor en sintonía alcanzaron un total de 349.040 toneladas, una cantidad con la que se podrían llenar 280 piscinas olímpicas.






