La meteorología avisa de que llega la lluvia, pero el verdadero desafío empieza cuando el agua toca el suelo
En las últimas semanas hemos vivido episodios de lluvias continuadas en distintas zonas del país. La meteorología nos avisa con precisión de cuándo llega la lluvia, pero el verdadero desafío empieza cuando el agua toca el suelo. Es entonces cuando se encuentra con terrenos muy distintos entre sí: suelos más o menos permeables, laderas inestables, zonas inundables ocupadas por construcciones, áreas degradadas por incendios o prácticas insostenibles, y cauces naturales alterados. Esa combinación explica buena parte de los daños económicos, sociales y ambientales que vemos tras cada episodio extremo.
Estos procesos no son nuevos, pero sí cada vez más frecuentes. Y eso significa que, cuando aún estamos recuperándonos de una emergencia, puede llegar la siguiente. Si no actuamos con inteligencia, corremos el riesgo de entrar en una espiral de pérdidas continuas que afecte a los presupuestos públicos, a las familias y al medio ambiente. Basta recordar los más de 100.000 vehículos dañados en la DANA de Valencia: un impacto económico enorme, pero también un problema ambiental de primer orden.






