Los tanques de tormenta son una infraestructura básica para almacenar las primeras aguas de lluvia, que arrastran contaminación, y las retienen hasta que las depuradoras tienen capacidad para sanearlas. Así trabaja Canal de Isabel II para evitar desastres
Son procesos tan habituales que parecen sencillos. Abrir el grifo de la cocina o el baño y que salga agua. Tirar de la cadena y que desaparezcan las deposiciones. La mayoría de la gente desconoce qué es lo que hace posible estos gestos tan cotidianos. Pero detrás de los sistemas de saneamiento hay toda una infraestructura invisible a los ojos de los ciudadanos que cumple una función indispensable para minimizar las inundaciones cuando se producen precipitaciones y para evitar la contaminación de los ríos cercanos.
En días de lluvias intensas o continuadas, los tanques de tormentas se encargan de almacenar las primeras aguas que caen del cielo y entrañan ciertos riesgos debido a la contaminación que arrastran. Estos pilares, construidos bajo las ciudades, retienen el líquido hasta que las depuradoras tienen capacidad para sanearlas. En 2024, último año con datos disponibles, contuvieron más de 8.000 millones de litros de aguas sucias, solo en Madrid.






