El chatbot de nombre francés, desarrollado por la ‘start-up’ Anthropic, es un conocido de las empresas desde hace años por su enfoque en aplicaciones prácticas
La concisión es clave en el mundo jurídico, y pocos lo saben tan bien como un asistente que lleva dos años en el despacho de Jorge Morell, que asesora 400 tecnológicas en España y América Latina. Se llama Claude y es un chatbot de IA creado por antiguos desarrolladores de ChatGPT bajo la start-up Anthropic. “Escribe con precisión y pocas palabras, mientras otras IA adornan las frases, lo que genera confusión”, elogia el abogado mallorquín de 43 años. Claude redacta en cinco minutos los infames “términos y condiciones”, unas piezas de diez páginas que abundan en internet aunque nadie las lea. “A una persona le lleva dos horas”, añade Morell.
El nombre francés del chatbot ha resonado con fuerza en los últimos días. No solo por anunciarse el domingo pasado en el codiciado Super Bowl, sino porque una actualización que mejoró sus servicios de asistencia jurídica ha generado una insólita onda expansiva en los mercados: se volatilizaron un billón de dólares (unos 840.000 millones de euros) de valor en Bolsa en el sector del software en EE UU; la todopoderosa Adobe ha perdido un 15%. No obstante, Claude empezó mucho antes.







