Entre foros internacionales, cafetales y excombatientes, el expresidente colombiano reflexiona sobre la paz, Venezuela, Trump, Petro y el caos global

El expresidente colombiano Juan Manuel Santos (Bogotá, 74 años) se mueve como una rock star allá donde va. Hace un par de semanas, en Panamá, tres guardaespaldas le abrían paso entre decenas de personas que querían hacerse una selfie con él. Santos no rehúye a nadie: se detiene, sonríe, escucha, posa. Y pregunta. Mucho. Invitado al Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe, organizado...

por CAF y con el apoyo del Grupo Prisa (editor de EL PAÍS) a través del foro World in Progress (WIP), fue una de las figuras más buscadas del encuentro. Entre saludos y muestras de admiración, quedó claro que, lejos de retirarse del escenario internacional, Santos sigue jugando la partida.

La entrevista continuó días después en el norte del Valle del Cauca, adonde viajó para reunirse con exguerrilleros de las FARC que transformaron su vida tras la firma del acuerdo de paz, que este año cumple una década. Hoy cultivan, producen y venden café. Santos se mostró incombustible: pasó más de siete horas seguidas tomando nota mental de los aciertos y errores de su principal legado. “Paz y café, son mis dos pasiones”, resumió.