En una cumbre deslucida, presiona a favor del acuerdo UE-Mercosur y pide que una latinoamericana sea la próxima secretaria general de la ONU
Casi nadie quiere pelearse directamente con Donald Trump en Santa Marta, Colombia, a 3.000 kilómetros de las costas de EE UU y muy cerca de la frontera con Venezuela, el país en el que el líder del ejército más poderoso del planeta amenaza con intervenir militarmente para acabar con el régimen de Nicolás Maduro. Nadie habla de él a las claras, y las...
sonoras ausencias latinoamericanas y europeas en la cumbre UE-CELAC (Comunidad de estados latinoamericanos y del Caribe) son una manera también de no chocar con él.
Pero en realidad, Trump está presente en todos los debates, y sus ataques a barcos venezolanos, asesinando a los tripulantes con la excusa de que portaban drogas, y el traslado de un portaaviones a las costas cercanas a Venezuela, tienen un gran protagonismo en el ambiente de la cumbre. Y en ese contexto, el presidente español, Pedro Sánchez, uno de los protagonistas de la cumbre con el brasileño Lula, se ha ofrecido en Colombia como un líder anti Trump que defiende un mundo multilateral, de colaboración y acuerdos completamente diferente al del ultraderechista estadounidense.






