Problemas de agenda, una profecía autocumplida y el factor Trump diluyen la fuerza del encuentro convocado por Colombia
“Fuerzas ajenas a la paz de América han querido que la cumbre Celac/Europa fracase”, escribió el lunes por la noche en X Gustavo Petro, presidente de Colombia y anfitrión de la cita multilateral de este domingo en la caribeña ciudad de Santa Marta. El mandatario de izquierdas confirmaba así lo que hasta entonces eran rumores en voz baja y preocupaciones de diplomáticos: que la fuerza de la anunciada cumbre entre los países europeos y los latinoamericanos estaba en riesgo por las ausencias de mayor peso. Este martes, sin embargo, el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva ha confirmado su asistencia, según ha adelantado la Cancillería colombiana, con lo que la cumbre parece sortear el fracaso que se avecinaba.
El mandatario de izquierdas ha dicho este lunes que espera acudir con la intención de “defender a los países de América Latina”. En rueda de prensa, ha explicado que, a su juicio, la reunión “solo tiene sentido en este momento si discutimos esta cuestión de los buques de guerra estadounidenses en los mares de América Latina”. Esa confirmación contrasta con lo ocurrido con otros pesos pesados de la Comundiad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la CELAC. La mexicana Claudia Sheinbaum ha declinado la invitación, el chileno Gabriel Boric no acudirá—Chile estará a una semana de las elecciones presidenciales— y tampoco participarán el presidente interino de Perú, José Jerí, ni el argentino Javier Milei.






