La dirección del partido insiste en reclamar el traspaso de la inmigración mientras sus alcaldes buscan marcar perfil
Junts per Catalunya acelera sus maniobras para poder intervenir en el control de la llegada de personas migrantes. Mientras el equipo de siete diputados que comanda Míriam Nogueras en el Congreso sigue presionando al Gobierno para lograr la transferencia a Cataluña de las competencias sobre inmigración, alcaldes del partido y representantes municipales se han activado para marcar perfil en un asunto que definen como crucial a nivel social y con capacidad para decantar el mapa político en Cataluña, tras la irrupción de la fuerza de ultraderecha independentista Aliança Catalana. En Figueres, Junts ha aprobado una moción donde censura la regularización de personas migrantes decidida por el Gobierno y la tacha de medida “irresponsable y con graves consecuencias económicas y sociales”.
Junts ha centrado sus argumentos en el Congreso de los Diputados en demandar que Cataluña pueda asumir la toma de decisiones sobre inmigración, y para que la negociación con los emisarios del PSOE y Podemos no embarranque, ha evitado atacar frontalmente el proceso regulatorio activado por el Gobierno.






