El ministerio de Sira Rego se apartó ayer de las negociaciones de la ley de violencia vicaria machista que ultima el Gobierno bajo tutela del departamento de Ana Redondo

Redactar o reformar una ley siempre conlleva debates, conflictos y discrepancias entre los distintos ministerios que participan. Lo que no suele ocurrir es que uno de ellos decida retirarse de la redacción del texto y quitar su firma como coproponente en el documento. Es lo que ha ocurrido este jueves: el Ministerio de Juventud e Infancia se desmarcó de la ley de violencia vicaria machista, en la que trabajaba junto a Justicia e Igualdad, este último el ministerio principal, de donde salió el primer texto, el que se conoce hasta ahora. Un choque más entre ministerios ―el primero en manos de Sumar; los segundos, del PSOE― y en la lista de conflictos en la coalición de Gobierno.

Según fuentes de Juventud e Infancia, Rego solicitó cambios en la forma en que el anteproyecto de Igualdad tipifica la violencia vicaria, en la regulación del régimen de visitas y la patria potestad de los hijos y en el derecho de escucha de los menores. Estas fuentes señalan que se trata de asuntos “indispensables” para una ley garantista con los derechos de las víctimas. Por ejemplo, tildan de inaceptable que el texto actual no prohíba, sin excepciones, que los hombres inmersos en procedimientos judiciales por violencia machista o en aquellos casos con indicios de violencia puedan mantener el contacto con los hijos.