Las protestas crecen para exigir la celeridad en las excarcelaciones de presos políticos y que se avance en la ley anunciada por Delcy Rodríguez
Hace seis meses que Fanny Lozada busca en las sombras a su hija, Ariannys Araujo. La última vez que la vio fue en televisión, cuando el ministro del Interior, Diosdado Cabello, mostró su fotografía para acusarla de participar en una supuesta conspiración fallida que pretendía colocar un explosivo en el centro de Caracas, presuntamente por órdenes de la líder opositora María Corina Machado. Ariannys fue detenida en el oriente del país por un equipo comando que la trasladó en avioneta hasta la capital. Desde entonces, su familia no ha vuelto a verla.
Este martes, Fanny se desmayó mientras denunciaba la desaparición de su hija, micrófono en mano, durante una protesta que movilizó a cientos de estudiantes en la Universidad Central de Venezuela. Las manifestaciones se han intensificado con el paso de los días, a pesar del anuncio de una ley de amnistía.
“No sé dónde está mi hija ni cómo me la tienen”, decía la madre, que se ha unido a las vigilias frente a distintas cárceles sin saber en cuál se encuentra Ariannys. En su relato, denunció que ella misma y sus tres nietos fueron detenidos de manera arbitraria durante doce días, como forma de presión ante la imposibilidad de localizar a su hija. “Mi hija tiene tres hijos y toda su familia fue detenida. Al de 15 años me lo torturaron. Le amarraron la cabeza con bolsas, le metieron corriente. Es un bebé, está en cuarto año de bachillerato y no quiso seguir estudiando. Hasta la fecha no tengo fe de vida ni sé dónde está ella. Él sí sabe”, dijo, en referencia a Cabello, antes de desplomarse.










