Desde el anuncio de una liberación masiva apenas se han confirmado 16 excarcelaciones. Las familias denuncian la falta de información

Los alrededores de decenas de prisiones en toda Venezuela se han convertido en campamentos de familiares que esperan a que les toque a ellos la buena noticia. Una parte de los presos políticos han sido encarcelados fuera de sus estados de residencia, lo que obliga a sus allegados a trasladarse entre ciudades para poder visitarlos o seguir sus casos en la Fiscalía. En estos días, cuando esperan que este sea el último viaje, se desvelan sobre colchonetas o directamente en las aceras frente a las cárceles, hasta que el anuncio del Gobierno de liberar a “un gran número” de prisioneros se concrete. Así ha pasado en El Rodeo I, en las afueras de Caracas los últimos dos días, y a una cuadra del Helicoide, la temida y enorme prisión de Caracas, donde han puesto velas y se han hecho vigilias para sobrellevar la incertidumbre.

Las excarcelaciones de presos políticos parecen estar trababas. No hay claridad sobre quién sale y cómo. Ocurren de a poco. El gesto hacia la paz que anunció el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, a mitad de la semana, se ha traducido en menos de una veintena de liberaciones en un país que mantiene cerca de 1.000 personas encarceladas por motivos políticos. Hasta la noche de este sábado, la ONG Foro Penal había confirmado la liberación en distintos estados de Venezuela de 16 ciudadanos. Otras organizaciones cuentan 23, entre los que hay cinco españoles y tres italianos.