Cabe resaltar cómo el sistema asimila y, después, rentabiliza lo que le ataca
La tercera temporada de Trigger Point, la serie británica con los artificieros londinenses de la Policía Metropolitana como grandes protagonistas comandados por una impertérrita Vicky McClure, comienza, como no podría ser de otra manera, con una amenaza de bomba en un taxi abandonado, un pasajero aprisionado en su interior y una enigmática nota: “Confiesa o muere”. Será el primero de una serie de atentados con el denominador común de la demandada confesión....
Cabe resaltar cómo el sistema asimila y, después, rentabiliza lo que le ataca. Que el terrorismo es una de las mayores lacras en la actualidad resulta indiscutible, como lo es también la corrupción. Pues en la tercera temporada de Trigger Point, la serie creada por Jed Mercurio, responsable también de la excelente Line of Duty, se comprueba como el terrorismo y la corrupción son la base de una serie que conseguirá unos importantes beneficios para la compañía que la produjo. No es una crítica, es la constatación de que lo que perjudica puede llegar a ser rentable, sobre todo si hay talento y en las tres temporadas de los artificieros londinenses lo hay.






