El Programa Mundial de Alimentos se ha visto obligado a reducir las raciones y habrán agotado los suministros en marzo si no llega nueva financiación para reemplazar el tijeretazo de EE UU a la peor crisis alimentaria del mundo

El fugaz aumento de la asistencia alimentaria en algunas regiones de Sudán se está desvaneciendo, y la respuesta humanitaria se encuentra al borde del colapso en un país con 11,7 millones de desplazados, de los que la mayoría, siete millones, son desplazados internos. El Programa Mundial de Alimentos (PMS) se ha visto obligado a reducir las raciones en un 70% en las zonas afectadas por la hambruna y al 50% en las zonas con riesgo de sufrirla, según confirmó a EL PAÍS un portavoz de la organización humanitaria este martes. Si no se consiguen al menos 700 millones de dólares (592 millones de euros), a finales de marzo habrán agotado sus reservas para el país que atraviesa la peor crisis alimentaria del mundo, como alertó en un comunicado Ross Smith, director de Preparación y Respuesta ante Emergencias del PMA.

En Sudán, más de 21 millones de personas sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, según el más reciente informe de la Clasificación Integrada de las Fases (IPC, por sus siglas en inglés), un “termómetro” internacional del acceso a alimentos. La mayoría de las personas que están en situación de emergencia (nivel cuatro, en una escala de uno a cinco) están ubicadas en la región de Darfur, donde, además, están refugiados la mayoría de desplazados internos.