El hijo de mayor de Mette-Marit de Noruega, en prisión preventiva desde ayer y hasta marzo, ha negado en su primera comparecencia ante el juez las acusaciones por violación, pero admite agresiones a varias mujeres
Aún no había amanecido en Oslo este martes 3 de febrero cuando decenas de periodistas han empezado a llegar al juzgado de primera instancia de la capital noruega en el que desde hoy, y durante varias semanas —se estima que hasta el 19 de marzo—, es juzgado Marius Borg Høiby, el hijo mayor de Mette-Marit de Noruega, por un total de 38 delitos. Entre las causas que enfrenta el joven, de 29 años, nacido de una relación de la princesa anterior a su unión con el príncipe heredero Haakon, se cuentan cuatro casos de violación y varios de maltrato. El inicio del juicio coincide, además, con un momento reputacional especialmente complicado para la casa real —de la que Høiby no forma parte—, a la luz de las recientes revelaciones que vinculan durante años a su madre con el pedófilo multimillonario Epstein.
En su primera comparecencia ante el juez, Marius Borg se ha declarado no culpable de los cargos de violación, maltrato y filmar sin consentimiento a varias mujeres, pero ha admitido haber cometido agresiones y otros delitos menos graves. Ha reconocido también un caso de agresión a una mujer y, parcialmente, otro de comportamiento desconsiderado, así como amenazas. Y ha admitido haber transportado varios kilos de marihuana para un tercero, quebrantar la prohibición de visita a una persona y varios delitos de tráfico, según la televisión pública noruega NRK. El juicio, para el que se han acreditado unos 200 periodistas noruegos y extranjeros, se celebra bajo restricciones parciales en las declaraciones de los testigos y la reproducción de material probatorio, además de la prohibición de sacar fotos al acusado (por deseo suyo), lo que ha generado protestas de medios noruegos.
















