La desenfrenada película de Josh Safdie está inspirada en el jugador Marty Reisman, carismático y excéntrico campeón estadounidense de tenis de mesa

En los cines de Estados Unidos, antes de Marty Supreme, proyectan un sustancioso reportaje sobre el personaje real en el que se inspira la nueva película de Josh Safdie. Marty Reisman, campeón estadounidense de tenis de mesa a finales de los años cincuenta, fue un jugador carismático y excéntrico cuya pícara personalidad trascendió un deporte minoritario que, hasta entonces, poco o nada importaba en su país. Una edición de segunda mano de sus memorias, The Money Player: The Confessions of America’s Greatest Table Tennis Champion and Hustler, publicada en 1974, fue el detonante de una película que en ningún caso es un biopic, porque, como el propio Marty Reisman, va por libre.

Josh Safdie ha emprendido este nuevo viaje sin su hermano Benny, aunque es imposible desligar Marty Supreme de los dos largometrajes que han convertido a estos neoyorquinos en los prometedores nuevos retratistas de su ciudad. La pulsión frenética de Nueva York y la crudeza de su submundo atraviesan las desasosegantes Diamantes en bruto (2019) y Good Time (2017), dos películas cuyo realismo sucio —saturado de color, rodado en película—, y su mundo de lumpen y parias, bebe de dos de las mayores influencias de los Safdie: John Cassavetes y Martin Scorsese.