El presidente estadounidense aseguró que Putin se había comprometido a no embestir contra la infraestructura energética durante una semana

El termómetro marcaba -20ºC cuando a las 00.24 de la noche las sirenas antiaéreas sacaron a los habitantes de Kiev de la duda sobre si la tregua energética de una semana anunciada por Donald Trump cinco días antes seguía en pie. Las explosiones que se empezaron a escuchar media hora después y se extendieron durante la madrugada confirmaron que Rusia estaba lanzando otro gran ataque contra el país este martes, en la noche más fría del peor invierno de la guerra, que se acerca a su quinto año.

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el jueves pasado que su homólogo ruso, Vladímir Putin, se había comprometido a no atacar la infraestructura energética ucrania durante una semana. Moscú confirmó después esa conversación, pero apuntó al domingo 1 de febrero como límite. Es decir, cuatro días y no una semana.

Los días más helados del vórtice polar que azota el hemisferio norte estaban previstos desde ese domingo hasta el jueves. La población sobrevive a las temperaturas extremas de este invierno con cortes de agua, luz y gas que en algunos casos duran ya semanas. Moscú azota sistemáticamente las infraestructuras energéticas ucranias desde el principio de la invasión a gran escala en 2022.