El dramaturgo y director Pau Carrió estrena en el TNC un espectáculo sobre el personaje que aparece en varias de las obras del autor isabelino
Menudo personaje Margarita de Anjou (1430-1482), la joven princesa francesa —hija de Renato de Anjou, titularmente rey de Nápoles, de Jerusalén y de Aragón—, casada con el rey Enrique VI de Inglaterra y figura relevante, incluso al frente de tropas, en la guerra civil inglesa conocida como la Guerra de las dos rosas. Shakespeare hace aparecer en cuatro de sus tragedias históricas a Margarita (las partes uno, dos y tres de El rey Enrique VI y Ricardo III) por las que atraviesa como un meteoro protagonizando algunas escenas y parlamentos sensacionales, como su aparición con la cabeza de su amante Suffolk en las manos, la insigne bofetada a la duquesa de Gloucester, o la terrible humillación a Ricardo Plantagenet, duque de York, prisionero tras la batalla de Wakefield, colocándole una corona de papel y ofreciéndole un pañuelo tinto en la sangre de su hijo, que ya es crueldad, antes de apuñalarlo.
Es ese York quien la califica de “loba de Francia, si no peor que los lobos de Francia” (además de lanzarle otras lindezas como “amazona ramera” y la más cultista “diez veces peor que los tigres de Hircania” (total si te van a matar ya lo sueltas todo). Y es el apelativo de loba el que ha utilizado ahora el dramaturgo catalán Pau Carrió para titular su obra La reina lloba, un singular, interesantísimo y muy estimulante artefacto teatral que viene a ser, Carrió dixit, como la tragedia sobre Margarita de Anjou que Shakespeare nunca escribió.






