La muerte del hijo de Shakespeare inspiró la exitosa novela de Maggie O’Farrell, adaptada ahora al cine y al teatro. Una historia que rescata a Anne Hathaway de los márgenes de la historia
Hace unos años, cuando la escritora Maggie O’Farrell estaba investigando la vida familiar de Shakespeare tropezó con un estudio de unos de sus mayores especialistas que inclu...
ía una frase que le causó una conmoción. Decía: “Es imposible saber si Shakespeare lloró la pérdida de su hijo”. Al leer aquello, O’Farrell sintió “ganas de tirar el libro por la ventana”, confesó a principios de este mes en una entrevista en el medio Creative Screenwriting. Ante aquello, O’Farrell recordó lo obvio: Shakespeare —que describió como pocos la condición humana— fue también un ser humano capaz de sentir devastación por el fallecimiento de su hijo real llamado Hamnet.
La furia de O’Farrell fue tal vez una de las principales fuentes de energía que alumbró Hamnet, novela publicada en 2020 que narra la historia de un mito que era, en realidad, un hombre de carne y hueso, la de su hijo querido, que murió con once hermosos años, y la de una mujer semi analfabeta y sabia, esposa y madre de los anteriores, que lleva el peso de la organización y el aliento de la vida de ambos, además de la suya propia, y la de otros hijos.









