Teherán se abre a negociar un acuerdo nuclear al mismo tiempo que amenaza con incendiar Oriente Próximo si Trump da luz verde a una intervención militar
Cuando las tropas de Irak invadieron la República Islámica de Irán en septiembre de 1980, el paseo militar que Sadam Husein esperaba terminó siendo una guerra de ocho años. De poco valió que Occidente le suministrara armamento puntero ni el embargo de piezas establecido por Washington contra Irán, cuyo arsenal había sido adquirido al ejército estadounidense por el shah. ...
Como ahora Estados Unidos e Israel, Irak dominaba el espacio aéreo iraní e incluso utilizó armas químicas, pero la República Islámica contraatacó inundando el frente con sus hijos. Hombres y adolescentes. Un millón murieron o quedaron heridos. Sus rostros, que impresos en enormes carteles llenan aún las calles de Irán, encarnan el recuerdo de esa guerra que acabó en tablas al precio de sus vidas. Ese conflicto “forjó la cultura estratégica” del régimen islámico, explica bajo anonimato un analista en Teherán, y marcó a la generación que, en parte, sigue en la cúpula del poder.
Ahora, cuando la “armada” estadounidense a la que aludió el presidente Donald Trump rodea Irán, varios expertos creen inverosímil que un sistema político con ese pasado simplemente capitule ante Washington.






