Uno de los encargados de los médicos durante la pandemia pasa consulta privada en Andorra y reconoce que “probablemente” se cometieron negligencias
El auge y caída de Carlos Mur puede resumirse en cinco momentos, cinco escenas que han supuesto un punto de quiebre en su vida profesional. Primero, en abril de 2018, cuando una conocida revista médica lo consideraba favorito para ser consejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid y se le veía ataviado con bata blanca, recibiendo felicitaciones por su gestión del Hospital de Fuenlabrada, un feudo socialista en el sur de Madrid. Segundo, en...
marzo de 2020, cuando era el director general de la Comunidad que se desesperaba por conseguir médicos para las residencias madrileñas y pasaba las tardes como voluntario en alguna de ellas. Tercero, en mayo de ese año, saliendo por la puerta de la Consejería de Sanidad, en el complejo de oficinas de Azca, destituido por la presidenta Isabel Díaz Ayuso con un tuit en el que prometía contar con él. Cuarto, en octubre de 2023, recibido al grito de “¡asesino!“ en la puerta de los juzgados de Plaza de Castilla de Madrid, donde declaró como testigo. Y quinto, ahora, en su consulta privada de psiquiatría en Andorra, con su melena repleta de canas y ocho jueces investigándole por una supuesta discriminación a las personas mayores que murieron sin auxilio médico.









