El festival BCNegra reúne a algunos de los autores más destacados del panorama estadounidense. Analizamos con ellos el lugar del género en la lucha política
Una estampa se repite en Barcelona todos los inicios de febrero desde hace más de 20 años. Las calles de la ciudad se llenan de crímenes (literarios) y los lectores acuden en masa a la gran fiesta de la ficción criminal en España. Los cerca de ochenta autores convocados por el comisario de BCNegra, Carlos Zanón, suponen una heterogénea muestra de todo lo que puede dar de sí el género a lo largo y ancho del mundo. Tres de ellos (S. A. Cosby, Jordan Harper y Richard Price) vienen de una superpotencia en seria deriva autoritaria, con las fuerzas del orden desplegadas en las calles contra sus ciudadanos y el presidente Donald Trump jugando al Risk en el tablero internacional. Su obra, popular, sólida en lo literario y crítica en lo social, adquiere en este contexto una nueva dimensión. Este diario ha conversado con los tres, además de su compañero Don Winslow y otras voces, para sondear el estado de la cuestión y discutir la pertinencia de la novela negra como herramienta de crítica social.
“Me parece que la ficción criminal supone el último gran espacio para el cambio social, porque ofrece un punto de vista más específico, crítico y artístico”, reflexiona S. A. Cosby (Virginia, 52 años), con especial énfasis en “último”. Acaba de publicar en España El rey de las cenizas (Salamandra) una nueva incursión en las heridas de su país. En su noir del sur, Cosby retrata lugares en decadencia, zonas rurales con un futuro siniestro y un presente en el que sus ciudadanos viven entre el miedo, la incertidumbre y la violencia. Ya sea un ladrón reformado en Maldito asfalto (Motus) o un ayudante del sheriff en My Darkest Prayer, sus personajes, a los que se resiste a llamar perdedores y prefiere calificar como seres “marcados por la pérdida”, nunca son del todo buenos, nunca del todo malos, y se rebelan contra el poder y la injusticia. En este caso, una familia gerente de un crematorio que tendrá que luchar contra la mafia rural y contra sus propios fantasmas para salvar el pellejo. Sus novelas han sido saludadas por Stephen King o Dennis Lehane como lo mejor del noir contemporáneo.






