El anuncio de la liberación supone un punto de inflexión en el régimen, que por primera vez se repliega
La amnistía general anunciada por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a todos los prisioneros políticos del país, concreta una de las aspiraciones más sentidas de la sociedad venezolana y marca un brusco giro en las relaciones que ha tenido la revolución bolivariana con sus adversarios en el último lustro. Especialmente durante los últimos 10 años. Esta decisión, que ha sorprendido fuera y dentro de Venezuela, aparece como el corolario de una serie de anuncios oficiales orientados a relajar el control del chavismo sobre el país y sus enemigos. Por primera vez en mucho tiempo, el chavismo en el poder se repliega, luego de años radicalizado.
Rodríguez —que al anunciar esta decisión, pidió que “no se imponga el espíritu la venganza”, y deseó la convivencia de “todos con respeto”— ha asegurado que este inesperado decreto “ya había sido discutido y aprobado por el presidente Nicolas Maduro”. Lo cierto, sin embargo, es que viene a concretarse ahora, cuando todavía no se ha cumplido un mes del ataque militar que capturó a Maduro, y su esposa, Cilia Flores, adelantado por fuerzas estadounidenses.
















