Los grandes almacenes estrenan presidenta. Los expertos creen que su mayor reto es ganarse el favor de las nuevas generaciones en un mundo donde las reglas del consumo las marcan otros rivales

El Corte Inglés se ha marcado un horizonte: 2030. Ese año completará el plan estratégico que inició en 2025, el primero que contempla una apuesta por el crecimiento y la inversión tras más de una década en la que la reducción de la deuda y el saneamiento de sus negocios marcaron las prioridades. En el primer punto, los 1.738 millones de euros de pasivo que aparecen hoy en su balance son el nivel más bajo en 17 años, lo que le permite financiarse actualmente en condiciones más ventajosas.

En el segundo, su beneficio de explotación (ebitda) ha crecido hasta situarse en niveles no vistos en más de 15 años, aplicando recetas que, históricamente, han sido tabú: cerrar tiendas no rentables, vender activos inmobiliarios, o buscar socios para sus negocios adyacentes, como la fusión de Logitravel en viajes, o la entrada de Mutua Madrileña en seguros, controlando el 50,01% del negocio. Ahora, su ambición por crecer tiene cifras: 3.000 millones de euros de inversión en los cinco años del plan estratégico, 650 millones previstos para el ejercicio 2026, dedicados, a renovar las tiendas, a mejorar su logística, y a impulsar su digitalización, dentro de un contexto competitivo dominado por grandes especialistas, como Inditex en moda o Ikea en hogar; y por los gigantes del comercio online, desde Amazon hasta los operadores chinos. Seguir siendo relevante en 2030 y más allá es la tarea a la que se enfrenta la compañía.