Más de 670.000 mayores de 55 años recurren al autoempleo para seguir cotizando y esquivar las barreras del mercado laboral

Tener 50 años y más de dos décadas de carrera laboral y, sin embargo, estar en el paro. Por surrealista que parezca, la estabilidad que muchos jóvenes imaginan con el paso de los años es un espejismo. La realidad en España dista mucho del anhelo de la juventud: más de 750.000 personas mayores de 50 años están desempleadas, y más de la mitad lleva más de un año buscando trabajo, según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE. Este colectivo representa el 30% del total de desempleados, evidenciando las barreras que enfrentan para mantenerse activos en el mercado laboral convencional. Ante estas dificultades, un número creciente de seniors recurren al trabajo autónomo para mantenerse en activo cotizando para su futura pensión, forzados por el mercado a reinventarse y configurando un perfil de trabajador experimentado por cuenta propia.

En un contexto de incertidumbre y escasez de oportunidades para el trabajador senior, el trabajo autónomo emerge como una de las vías más viables para mantenerse en activo y así proteger el derecho a una pensión contributiva al jubilarse. Cuando se es despedido, durante el tiempo que se percibe la prestación de desempleo, el SEPE abona las cotizaciones correspondientes a la Seguridad Social de cara a la jubilación. El problema viene cuando acaban los dos años que como máximo dura el pago del paro.