Un informe desgrana la presencia femenina en los espacios de poder de Naciones Unidas desde 1945 y lamenta la “transparencia ficticia” en la toma de decisiones. En 80 años ha habido solo ocho candidatas al puesto que ostenta hasta diciembre António Guterres

,La pregunta es muy sencilla: si hace tiempo que las mujeres asumen tareas públicas de gran responsabilidad en Naciones Unidas y en organizaciones multilaterales, ¿por qué no se las considera para el puesto más alto, la secretaría general? Es el punto de partida del informe anual Las mujeres en el multilateralismo, de la organización GWL Voices, que reúne a más de 80 líderes femeninas de 39 países, y que fue presentado el jueves en Madrid.

Cuando faltan meses para encontrar el sustituto o sustituta de António Guterres, esta organización compuesta por mujeres que han ostentado y ostentan cargos en gobiernos y en instituciones multilaterales, pone el foco en este “anacronismo”, que es reflejo de décadas de infrarrepresentación femenina en los puestos más importantes de los órganos de toma de decisiones.

“Elegir una mujer como secretaria general de la ONU puede ser clave para el cambio. Porque hay muchas cosas que necesitan modificarse, como la Carta de Naciones Unidas, que está bastante desfasada”, estimó ante un grupo de periodistas Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda, que fue candidata al cargo de secretaria general en 2016.