Sam Raimi se desata en una sangrienta y cómica aventura sobre poder y trabajo entre una empleada y el consejero delegado de su empresa
En el tercer acto de El triángulo de la tristeza, el sueco Ruben Östlund dejaba a los personajes de su sátira política a los pies de los caballos de la naturaleza. Perdidos en una isla desierta después de naufragar su lujoso barco, el poder en aquella nueva realidad de supervivientes quedaba en manos del último eslabón de la tripulación, la ...
encargada de limpiar los baños del crucero, una mujer mayor inmigrante hecha a la adversidad y dispuesta a aprovechar su nuevo rol de mando.
Send Help (Enviad ayuda), la nueva película del estadounidense Sam Raimi, guarda un innegable paralelismo con ese episodio final, salvo porque lo concentra en dos únicos personajes: la empleada que encarna Rachel McAdams y el consejero delegado de su empresa, en la piel de Dylan O’Brien. Entre la comedia salvaje y el thriller de aventuras, Send Help mezcla géneros y tonos en una trama que juega al despiste constante hasta desembocar en una estrambótica ensalada de sangre, equilibrios de poder y naturaleza.
Sin desvelar sus giros, el grueso de la película se desarrolla cuando sus dos personajes centrales están obligados a entenderse en una isla desierta. Allí, la eficaz empleada, una mujer madura y solitaria, harta de sufrir el techo de cristal de su empresa, podrá demostrar al joven consejero delegado sus habilidades para la supervivencia. Después de todo, su vida se reduce a la oficina y a ver en la tele su programa favorito: el reality Survivor.






