El artista catalán, estrella del Circus Roncalli de Alemania, advierte de que el carablanca está en peligro de extinción
Fulgenci Mestres Gensi (Vilafranca del Penedès, Barcelona, 60 años) no se ha caracterizado para la entrevista de payaso blanco, su papel habitual en el prestigioso Circus Roncalli de Alemania, del que es un famoso y premiado icono, pero lleva el carablanca puesto de serie. Es puntilloso, listo, escrupuloso, frío y lunar. Tiene algo que tira para atrás y hasta provoca un estremecimiento. Sus ojos son de un azul gélido. Viste para estar por casa como una suerte de
te/1547116849_863611.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/elpais/2019/01/10/gente/1547116849_863611.html" data-link-track-dtm="">Nureyev, con ropa de fantasía y un gorrito. De entrada te hace descalzar para que no introduzcas suciedad y “chinches” en su amplio piso barcelonés, decorado barrocamente y con muchos recuerdos circenses. Antes de empezar a hablar, para hacer ambiente, interpreta las Gymnopédies de Satie pulsando copas de cristal con el dedo.
Pregunta. ¿Uno nace o se hace payaso?
Respuesta. Yo llegué fortuitamente, tras ser escolanet de Montserrat, estudiar teatro y música, actuar con Dagoll Dagom, Comediants y La Fura. El payaso Monti me animó a trabajar con él y consideró que yo era un payaso blanco, un carablanca natural.






