El fallo estima que los habitantes de la isla de Bonaire no han sido tratados como los neerlandeses de Europa ante los efectos del cambio climático

Un tribunal de Primera Instancia de La Haya ha ordenado al Estado neerlandés que elabore un plan para proteger a los habitantes de la isla de Bonaire —antigua colonia de Países Bajos en el Caribe y hoy parte de su territorio como municipio especial— de los efectos del cambio climático. El fallo, emitido este miércoles, determina que los habitantes de Bonaire han sido tratados de manera distinta respecto a los neerlandeses residentes en Europa. El caso ha sido respaldado por Greenpeace y, en la práctica, supone que el Gobierno deberá presentar en el plazo de 18 meses una lista de objetivos vinculantes para reducir las emisiones de CO₂, y proteger a la población contra la subida del nivel del mar.

Bonaire está situada frente a las costas de Venezuela, a unos 8.000 kilómetros de distancia de Países Bajos, y suma cerca de 27.000 habitantes. Es uno de los territorios neerlandeses en el Caribe, junto a Saba y San Eustaquio.

Durante la lectura de la sentencia, el juez, Jerzy Luiten, dijo que la isla caribeña de Bonaire “ya sufre inundaciones debido a tormentas tropicales y lluvias extremas”. Recordó que, según varios investigadores, “la situación empeorará y las previsiones más conservadoras indican que partes de la isla estarán bajo el agua en 2050”. Y advirtió de que “el Estado reconoce las graves consecuencias del cambio del clima, pero si los países eluden la adopción de medidas señalando a otros, nunca se alcanzarán los objetivos”.