El cómico estrena gira basada en los ‘sketches’ más famosos del dúo. También prepara un documental de su vida y se abre a una reunión con José Mota, a la espera del doblaje de ‘Shrek 5’

En una realidad paralela, el especial del pasado fin de año en la televisión pública no lo protagonizaba José Mota, sino su excompañero de Cruz y Raya,

levision/2025-06-29/tenemos-que-aprender-a-ser-juan-munoz.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/television/2025-06-29/tenemos-que-aprender-a-ser-juan-munoz.html" data-link-track-dtm="">Juan Muñoz (Barcelona, 60 años). Así como Mota planteó una parodia de El juego de calamar (2021) con políticos, retitulada El juego del camelar, Muñoz tenía otra idea basada en la serie de Netflix, que le hubiera gustado rodar en Argés, el bonito pueblo toledano de apenas 7.000 habitantes donde reside desde hace año y medio. “Tengo un amigo aquí que se parece al coreano protagonista”, explica. “La historia era que lo venían a buscar, pero se alargaban, se ponían pesados y, al final, no se lo llevaban ni nada. Acababan yéndose a comer unas migas”.

La casa de Juan Muñoz es un museo de su vida. En el garaje, donde lo primero que se ve es una lona de Cruz y Raya junto a un pequeño gimnasio, está montando un plató para autoproducir nuevos sketches. Trabaja diariamente para ofrecer contenido en sus canales, en los que acumula medio millón de adeptos: “Con las redes gano normalito para mis gastos y seguir sin tocar la hucha”. Tiene apiladas torres de VHS de los que extrae y limpia vídeos del dúo. Un cartón de Shrek, al que dobló en España, da la bienvenida al salón. Muñoz espera volver para la quinta película del personaje, aunque su gesto se contraria cuando comentamos que se ha aplazado a 2027. Vive solo, con un imponente y cariñoso perro blanco y dos gatos. Las paredes están llenas de recuerdos, material de rodajes o regalos. También hay desperdigados instrumentos y cuadernos con ideas.