La patronal y los sindicatos analizarán la propuesta, pero los empresarios ya encuentran inasumibles los requisitos de esta deducción

El Ministerio de Trabajo y el de Hacienda han pactado finalmente una fórmula de incentivos fiscales a las mejoras salariales dentro del impuesto de sociedades o equivalente para atraer a las patronales CEOE y Cepyme al acuerdo para subir el salario mínimo interprofesional (SMI). La intención del Ejecutivo, independientemente del nivel de respaldo que tenga la subida, es elevarlo un 3,1% para 2026, hasta los 1.221 euros brutos en 14 pagas. Esta nueva deducción fiscal, aún pendiente de concretar por el Ejecutivo, es la oferta final que ha hecho este lunes Trabajo a los agentes sociales, que ahora deberán consultar con sus órganos de dirección si lo aceptan o no, según han confirmado fuentes asistentes a la reunión. En cualquier caso, el porcentaje de subida es inamovible y es el que se aprobará próximamente en el Consejo de Ministros. Su aplicación sobre las nóminas se hará de forma retroactiva desde el 1 de enero pasado, han informado desde Trabajo.

A falta de concretar numerosos detalles de esta oferta de bonificación fiscal —algo que el Ejecutivo hará esta semana porque Trabajo y Hacienda la siguen perfilando—, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey ha explicado que será una deducción en el impuesto de sociedades o equivalente (también para aquellos que tributen por estimación directa, por ejemplo) para las empresas que “tengan una mayor afectación del salario mínimo”. Esto es, para aquellas que tengan un importante número de empleados cobrando este suelo salarial. Si bien determinar ese porcentaje de afectación será una de las cuestiones claves en la evaluación que hagan los agentes sociales de esta medida.