El reparto de comida a domicilio domina el debate sobre la ‘uberización’, pero los especialistas subrayan que toma fuerza en otras actividades incluso de alta cualificación. Patronales y colegios profesionales protestan por su expansión
“Algunas son un tinder de los cuidados, una bolsa de trabajadoras que en algunas ocasiones son falsas autónomas y en otras cobran por debajo del convenio, lo que empeora el servicio. Creemos que Inspección tendría que hacer mucho más para investigar este problema”. Así habla Ignacio Gamboa respecto a parte de las plataformas digitales dedicadas a los cuidados en el domicilio. Por el tono y la denuncia tras estas palabras parecen afirmaciones de un dirigente sindical, pero no. Es el jefe de la principal patronal del sector, la Asociación Estatal de Entidades de Servicios de Atención a Domicilio (Asade), preocupado por el “efecto negativo” de la expansión de las plataformas digitales en su actividad. Es una reflexión parecida a la que emiten otras patronales y colegios profesionales de psicología, enfermería, abogacía o empleo en el hogar consultados por este periódico. Mientras la política y los medios mirábamos a las plataformas de reparto de comida, este modelo laboral tan asociado a la precariedad se expande en otras actividades, varias de ellas de alta cualificación.






