Álex Prada (Sevilla, 1981), reumatólogo, autor de poemarios como Epopeyas de bolsillo (2019) o novelas como La parte blanda de la montaña (2022) nació un domingo de feria.Quizá influyera esa casualidad que siempre recuerda en la magia que precozmente demostró con el balón en los pies. El entrenador de aquel equipo del pueblo de Dos Hermanas en el que despuntó desde niño —de ahí también salió Arzu, leyenda bética— era su propio padre. Manuel Prada, al que todos conocían simplemente como Prada.
“Era nuestro entrenador, el padre de todos mis amigos. De él heredé más que colores. Si soy como soy es gracias a él”
El fútbol fue su conexión, iban siempre juntos al Benito Villamarín. Pero es que, cuenta Álex, de su padre aprendió incluso el valor de la poesía, su forma única de mirar al mundo. Todo un legado de valores.Cuando Álex se mudó a Madrid, su padre y él idearon un ritual para estar aun así cerca el uno del otro, los días en que jugaba su Betis. Un gesto sencillo pero cargado de simbolismo. Lo contó Galder Reguera en esta columna, que se hizo viral. Él fue testigo un domingo, después del partido que disputaron ambos en Alemania, con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt, entre la selección española de escritores, la Cervantina, y el combinado literario germano.Poco después de aquella fecha, Manuel Prada, que llevaba tiempo lidiando con un cáncer, falleció. Tenía solo 65 años.¿Era acaso el final del rito compartido, de aquella pasión verdiblanca que conectó a padre e hijo?






