España vive un cambio demográfico y social que afecta a todos los grupos de edad, no sólo a jóvenes y ‘boomers’
Nadie elige dónde ni cuándo nace. Ese azar determina una parte esencial de nuestra biografía económica y de nuestra esperanza de vida. Todos venimos al mundo condicionados por el lugar de nacimiento (país, familia, entorno sociocultural, etcétera) y la cohorte demográfica a la que pertenecemos. ...
La prosperidad es un proceso colectivo e intergeneracional que ha llevado a la España reciente a la mayor renta per capita de nuestra serie histórica y a una de las mayores esperanzas de vida del planeta —84 años—: la generación nacida en 2025 vivirá casi cinco años más que la nacida en 2000, y 10 más que la nacida en 1975.
Junto con el aumento de la longevidad, el otro gran cambio demográfico experimentado por la sociedad española en los últimos 50 años ha sido la reducción de la natalidad, una de las menores del mundo —ha pasado de 2,8 hijos por mujer en 1975 a 1,1 en la actualidad—.
Un tercer cambio han sido los flujos migratorios. Hemos pasado de la emigración en los años sesenta y setenta a recibir, a partir de los noventa, una media anual de 270.000 inmigrantes, con picos de 600.000 o 700.000 entradas netas en los últimos años.






