La película se centra en el escritor y su mujer. Pero tal como me lo cuenta la directora Chloé Zhao me da todo un poco igual
Me llegan anticipadas y extenuantes noticias, con prisas y sin pausas, de que todo el rato se van a estrenar las grandes películas del año. Y avalan su importancia por el éxito que han tenido en los festivales de cine. Como si ese fuera un dato infalible, como si esos templos incontestables de la alta cultura poseyeran el veredicto definitivo sobre lo que posee arte. Y también consideran innegable el aval cultural de que las infinitas academias del cine, todas ellas hambrientas de subvenciones, las bendigan con su admiración y su amor.
58002_850215.html" data-link-track-dtm="">Ocurrió durante una larga época con la literatura estadounidense. Los publicistas y los críticos insistían hasta el aburrimiento en que todos los años se había escrito finalmente la gran novela estadounidense. No sé cuántas aparecían, pero ninguna me dejó excesiva huella. Fui testigo durante más de treinta años de cuantiosas e impostadas majaderías en esos templos de la vanguardia y del saber de los premios del cine. Como ya no viajo desde hace años, no soy testigo en directo de las mentiras sacralizando tantas películas que invitan al bostezo o a la irritación.











